dissabte, 2 d’abril de 2011

Diosa (De la nada hice piel)





Cuando empecé a crear sólo tenía
el lamentable devenir del cosmos.
(Mucha sangre también)

Una fuerza brutal necesitaba
para descomponer mi carne joven,
mi vientre terco, mis pechos redondos.

Con parir no solucioné el enigma.

Descubrí que era entonces que empezaba
a ser diosa y por ello a ser esclava.
Inmortal, pues si muero ya no hay siglos
que me puedan seguir. Todos perecen.

No he aprendido a dejar marchar un hijo
sin sentir la soledad de diosa.

1 comentari:

Mar ha dit...

Precioso Belén.
Dejar marchar un hijo... Cuando lo sabes hacer, entonces de verdad, te sientes diosa. Y sola.
Un beso. Un felicidades por este poema.