dimecres, 1 de juny de 2011

Primeriza (De la nada hice piel)

     
 

No tuve otro remedio,
tuve que crecer.
Hacerme redonda y torpe.
Cada mes
estiraba más la piel.
No bastaba.

Y es que el cuerpo de un hijo
no perdona.

Saqué mi piel del armario,
me ensanché,
tomé piel prestada al mundo,
maduré,
como si yo fuera fruto.
No bastaba.

Y es que el cuerpo de un hijo
no perdona.

Y fui diosa:
de la nada hice piel.