dimecres, 18 de maig del 2011

María



María es todo ojos. Si la has visto una vez, no te olvidas de aquellos luceros verdes que transmiten ternura, complicidad, alegría, ingenio y algo en lo que es muy rica: cariño.

Tenía los mismos ojos de bebé, cuando la cogí con miedo la primera vez. A mis 23 años, aún no había tenido una personita tan pequeña entre mis brazos. Yo era su tía y además tuve el gran honor de ser su madrina.

Durante su infancia, no nos veíamos muy a menudo porque ella vivía en Madrid y yo en Barcelona. Pero todos los años la llevaba a las atracciones. A mí me dan pánico casi todas, aún así me subía con ella y hasta tengo fotos de las dos gritando en la montaña rusa.

Pero cuando dejó de ser niña y empezaron a interesarle los trapitos, la cosa mejoró enormemente. Desde entonces vamos juntas de tiendas y se compra cosas que le caen superbién porque tiene un tipo estupendo. Luego nos vamos a cenar por ahí, disfrutamos y reímos como dos locas.

Últimamente viene también Raúl. Es el hombre casi perfecto para María. Como ella es optimista y generoso. Muy, pero que muy, simpático. Lo pasamos genial los tres. Sólo tiene un defecto irreparable: es del Real Madrid. Tanto que incluso jugó en categorías junior hasta que se lesionó. Además se parece físicamente a Xabi Alonso (que por cierto es un gran jugador).

Este pedazo de mujer tiene un cerebro prodigioso. Ha estudiado nada menos que ingeniería química. Hizo un proyecto de fin de carrera que dejó mudo al tribunal. Los idiomas no son un secreto para ella. Domina el francés y el inglés y se defiende en italiano. Fue al Liceo francés de Madrid y luego hizo un Erasmus en Lyon. Allí casi se nos la quedan porque ya le querían ofrecer trabajo en un proyecto de ingeniería. Ahora vive en Londres.

Por cierto que recuerdo sus primeros pinitos en inglés. Fueron en un viaje a Tanzania cuando María era sólo una niña que aprendía a ser adolescente. Desde entonces adora los felinos: tigres, leones y sobre todo guepardos y leopardos. Leopard Tours era la empresa que nos llevó de safari fotográfico y el guía que consiguió hacerle practicar el inglés se llamaba MacDonald.

MacDonald era joven, simpático y charlatán, muy adecuado para turistas y con un atractivo evidente: alto, delgado, muy negro, unos dientes blanquísimos y perfectos, con aquel porte elegante de los africanos. A todos nos encantó. A María le enamoró. Nos prometió entonces invitarnos a todos (abuelos, padres, tíos, primos) a África cuando  sus finanzas se lo permitieran. Aquí estamos esperando ese gran día.

Como los felinos que adora, María es valiente, no se amilana y pisa fuerte. Llegó a Londres sin trabajo, sin piso, sin nada... fue con Raúl que también apuesta por vivir la vida, arriesgando y disfrutando. Y les está saliendo bien. Ya tienen trabajo los dos, comparten piso, han hecho amigos y son felices.

Y hoy cumple un cuarto de siglo.  Este es mi regalo para ella.

Per molts anys Marieta!

2 comentaris:

María Fuentes ha dit...

La agraciada:
en mi vida me habían pitado tanto los oídos, ¡vaya dedicatoria!
Ahora bien, hay que decir que la madrina tampoco se queda corta: por Pascua, siempre siempre siempre me tocaba una palma llena de juguetes colgados, y de pajaritos de papiroflexia hechos a mano; por mi cumple, siempre acabábamos haciendo el plan que me apetecía a mí, que efectivamente solía ser ir al parque de atracciones (cuando era más pequeña), y más adelante ir de compras y a cenar (ya sea en Barcelona o en Figueras, a un restaurante tailandés, libanés o italiano...). ¡Una pasada, vamos!
Y ya que estamos, un fuerte recuerdo para mi abuelo del que he sacado esos ojos grandes y verdes que le definían, y un gran gracias a mis padres por haber invertido tanto en mí y por haber sabido formar una familia tan especial. ¡Y viva Raúl por ser como es! Aunque sea del Madrid, jejeje...

Por supuesto no he podido esperar a las 12pm UK, así seguro que he sido la primera en leerlo... Muchísimas gracias por acordarte de mí de esta manera, ha sido un detallazo.

Lo del viaje a Tanzania sigue vigente, aunque en vez de arquitecta tendré que acabar siendo otra cosa, porque por ahí ya no van los tiros.

La próxima quedada de trapitos y cena en Londres, ¿vale?

Petons,
María

Cristina ha dit...

Oh yes! I'm looking forward to go shopping with you babe, ah y te debo el libro de Enric Gonzalez "Historias de Londres", lo tienes que leer!