dimarts, 1 de març de 2011

La mía (De la nada hice piel)




Ya estaba aquí
cuando todo eran sombras.
Ha estado siempre aquí.

¡Cuánto poder desprende
su pequeña figura
ocupando el lugar exacto
de este hogar eterno!


Cuando se va,
queda su olor en casa,
queda el perfume en el teléfono,
queda el hueco en el rincón.
Todo queda aquí.

De noche, a veces, la encuentro despierta
(no puede dormir)
lee la Biblia.

¡Es tanta la paz que inspira
su cuerpo menudo
entre las sábanas!